La
inteligencia es nuestro gran recurso, nuestro gran riesgo y nuestra
gran esperanza. Es necesario saber en qué consiste para poder utilizar
mejor todas sus posibilidades y estimular su desarrollo. Todos deseamos
aprender, y lo hacemos siempre a partir de lo que ya sabemos: cuantos
más conocimientos se poseen, mayores posibilidades vitales tendremos. El
aprendizaje es el entrenamiento de la inteligencia, una exclusiva de la
especie humana: debemos aprender a aprender y sobre todo disfrutar
haciéndolo para desarrollar hasta el límite los propios recursos.
El
libro resume las teorías de José Antonio Marina acerca de la
inteligencia, con el objetivo de que puedan llegar a todos, e incluye
además una breve antología de textos para ejercitarla. Define la
inteligencia como la capacidad para dirigir bien el comportamiento,
resolver con eficacia los problemas vitales, afectivos o profesionales,
elegir las metas adecuadas y encaminar la actividad hacia su
realización; es, por tanto, eminentemente práctica y encaminada a la
acción.
La
inteligencia humana comparte con la animal un gran número de funciones
mentales; pero mientras el animal repite sus rutinas biológicas, es una
inteligencia cautiva, la del hombre levanta el vuelo y se aleja cada vez
más del mundo de los instintos: descubre posibilidades nuevas en la
realidad, inventa soluciones para sus problemas, elige sus fines,
elabora proyectos encaminados a conseguirlos y dirige sus propias
operaciones mentales. Para ello cuenta con recursos de muchos tipos:
innatos y adquiridos, intelectuales y afectivos, interactuando entre sí
para configurar un desarrollo adecuado.
A
través de los siglos el hombre ha ido construyendo su propia
inteligencia sobre una base genética en una mezcla de conocimientos y
afectos, razón y voluntad. El estilo afectivo, es decir, la propensión
que tenemos a interpretar la realidad, y los sentimientos, que son el
balance de nuestra situación en el mundo, pueden ser grandes recursos de
la inteligencia o limitarla considerablemente. Entender lo que sentimos
y una adecuada pedagogía de los sentimientos resultan imprescindibles
para un desarrollo adecuado.
En
el libro se habla también del lenguaje, recurso fundamental de la
inteligencia, que transmite el modo que una cultura tiene de interpretar
el mundo, y recoge la experiencia ancestral que el hombre ha adquirido
sobre sí mismo. Mediante el lenguaje nos comunicamos con los demás y nos
explicamos lo que nos pasa a nosotros mismos.
No
se puede separar la inteligencia de la acción, todo proyecto está
encaminado a su realización. Necesitamos fijarnos metas adecuadas y
crear hábitos firmes que nos permitan pasar de la decisión a la acción.
La inteligencia cuenta con herramientas valiosas que le permiten
conseguir sus metas: el sentido del deber, la voluntad y la razón. Otro
recurso imprescindible es la creatividad, la capacidad para inventar
posibilidades en la realidad y nuevas soluciones a los problemas vitales

No hay comentarios:
Publicar un comentario